15 de ABRIL, MUNDO DÍA DE ROBAR ALGO DEL EMPLEO

Os presento una pequeña iniciativa que todas deberíamos apoyar – No me limitaré a la palabra, pues me remitiré más a las cosas.

No se trata de una cuestión de crítica pero no puedo negar que es una causa noble y justa. La tomaré como un pequeño tributo y una victoria simbólica. ¡Pensad en los personajes de Office Space (1999) quemando al copista!

“Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado”
F. MARIO. A. MORENO CANTINFLAS

Feo, y generalmente infeliz, te roba la vida. Te hace sentir como si vivieras realmente para él, ¡como si no trabajaras para vivir! Te roba la fuerza que deberías invertir para disfrutar todo este tiempo, quién sabe por qué, la experiencia que te ha tocado en este mundo. Entre otras muchas cosas, es un valle de lágrimas y días trabajados.

El trabajo te desorienta. Te esclaviza. Te aliena. Tú te cansas, te enfadas.

Hace que te levantes temprano. Yo me conformo con ambos ascensos leves. Tiro esa remesa de café de mierda y la comida te hace sentir un jodido demonio. Decaes. Te dan dolores de cabeza por cosas que no merecen la pena.

Dejadme deciros que, al alza, nuestra media de vida es de 75 años y trabajamos más o menos de los 25 años a los 65. Esto supone 40 años en el corral, con 40 semanas de trabajo cada una (y sus 12 semanas de vacaciones, ¿no es así?). Y 40 horas para recibir el maíz… Tclackclack-clack (sonido de teclas)…. Mi calculadora dice que en total son 64.000 horas, de un total de 657.000 de vida, lo cual significa (si no me equivoco) que en el más optimista de los casos, el trabajo nos roba un 10% de nuestra vida. Si fallo en mis cálculos, ¿podrías hacerlos tú?

Ahora, ¿piensas sólo en robar algo del trabajo? Compañer@, sé que es una mierda, pero a veces es necesario pararse a pensar en estas cosas.

Por mi parte, ¡tomaré algunos souvenirs!

Hegel dice que “lo infinito no trasciende lo finito”. “Al contrario, es el máximo movimiento de lo finito mismo”. No sé de otra proposición más revolucionaria.

En la película de Orson Welles sobre El juicio de Kafka, Joseph K. le anuncia a su abogado la intención de conducir su propia defensa, porque él, su abogado, apoya y toma parte del sistema burocrático que persiguie a K. El abogado le replica: “estás firmando tu propia sentencia de muerte”. Me encontré en una situación parecida cuando decidí dejar la quimioterapia: “¡no puedes hacerlo sin nosotras! ¡Volverás!, etc. En otras palabras: “estás firmando tu propia sentencia de muerte”.

Una no toma una decisión así y luego vuelve con fuerza a la rutina de la vida diaria. Esto proporciona el momento para recuperar la unidad de la vida de una persona y la historia, para reagrupar a sus amigos cercanos y reformular sus aspiraciones.

“Libertad o Muerte! Ciertamente, la muerte pone a la libertad en cuestión. Lo finito es ciertamente un momento de lo infinito. Lo finito es el punto por el cual el tiempo va hacia atrás, tomando así forma y luz gracias a la moción relativa a sí misma, el significado de la vida. Sin unos puntos de referencia voluntariamente establecidos, sin tales promesas hechas a una misma, la vida puede no tener sentido, puede no ser más que un accidente.

El espíritu guerrero refleja la muerte en la cara porque la esencia de la actividad guerrera es arriesgarse a morir en busca de reconocimiento (en el sentido de la conexión entre la pareja de uno y él mismo). El hombre reducido al servilismo está dominado por la muerte, máxime si intenta ignorarla con el fin de espantar su noción. Nuestro mundo hace todo lo que puede por borrar incluso el trazado más visible de la actitud del guerrero. “Y esta ausencia social de la muerte es idéntica a la ausencia social de vida” (Debord).

La verdadera experiencia es la vida concebida como algo que aparece de la nada con referencia a un poste, teniendo así un principio y un fin. Solamente bajo esta premisa pueden tener sentido el éxito y el fracaso. Mientras no estés privada de esta concepción, no puedes ser derrotada. Podrías perder una batalla ahora, y más tarde, pero hurgar es una imposibilidad. La idea de la muerte debe ser tu guía –tu cómplice, siempre a la vista, siempre dispuesto al susurro, debería ser tu atención al deambular. “Hey, ¿qué es esa nueva enfermedad? Ten cuidado ahora…”

Cuando no tienes otra cosa para resistir, cuando sientes que el tiempo se pasa, esta idea te obliga a quedarte a solas con tus decisiones y te pone en tu sitio. Te conviertes en la dueña de tus aspiraciones, de tus límites –una estrategia conseguida. ¿Te lleva un sentido de urgencia más allá? Sí, pero ésta es la cuestión principal: te tomas tu propio tiempo.
Ese tiempo te pertenece, satisface lo que has elegido. Nada más importa, nada te puede ser arrebatado. Tendrás incluso tiempo para pulir tu estilo. Tu indiferencia y tu lucidez se realzan; un nuevo poder se ha puesto en movimiento dentro de ti.

ANDREA DOREA
Una camarada de Os Cangaceiros que luchó para morir en su propio camino más que en las salas de cáncer de sus enemigos.

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